Sunday, 3 April 2011

Memories

Vagar entre recuerdos me hace sentir apenado. Más aún si hay algún piano de fondo entre la música que se reproduce aleatoriamente en mi PC… Y mucho más aún si suena alguna canción conectada con recuerdos. Quisiera deslizar mis dedos por las teclas de un piano, y dejarlos hacer. Siempre hacían que algo saliera. Siempre tenían algo que decir. Ahora que mi teclado no existe, deben buscar otra forma de crear. Pero volviendo a los recuerdos, aunque a veces quisiera tener una función de borrado integrada en mi memoria, amo lo que son para mí.

Soy un coleccionista de recuerdos. Vivo de asociar música a los hechos importantes de cada día; de fotografiar o grabar lo que me parece interesante; de guardar cada pequeño regalo, o elemento significativo; de mirar mis paredes y carpetas cada día, llenas de memorias del tiempo que ya fue.

A veces esas memorias me hacen doler. Fueron tan bellas y se ven aún más hermosas capturadas en los mejores momentos. Me hacen querer regresar y quedarme ahí. Pero la vida no tiene regresos ni pausas, y por eso nuestra ilimitada memoria trabaja cada momento, conectando el presente con el pasado, y dando lugar a lo que trae el futuro… Y pensándolo bien, de eso se trata. El futuro se construye sobre las memorias; sobre lo que aprendimos de los momentos gratos, y las enseñanzas de los errores. Mientras más duele verlos y hacen desear cambiarlos o regresar a ese instante perfecto, más valiosos son. Ese es mi tesoro. Si de alguna forma puedo transmitirlo, lo haré. Porque hay algo que me gusta de este tesoro, y es que mientras más lo compartes, más te enriqueces.

No puedo “regresar” a aquellos días en que jugaba con mis hermanos, me entretenía con mis compañeros en un grupo muy grande, salía a pasear con mi novio, iba al zoológico con mi madre, cantaba con el coro después de clases, me reunía en grupos para realizar actividades con amigos, me encerraba en la hora de almuerzo en la sala de música para tocar piano, paseaba por los bosques en bicicleta, o confiaba mucho más en la gente. No puedo regresar, pero puedo hacer que el futuro me dé sorpresas. Son pasados, con ecos en el presente, y su huella en el futuro.

Pienso en el “Carpe Diem”… Aprovecha el día, pero nadie nos dice que también es aprovechar la vida, completa, Pasado Presente y Futuro. Disfruta de lo que aprendiste alguna vez, de lo que hagas ahora, y de lo que ves venir. Es cierto que vives en el presente siempre, pero te acompañan los fantasmas de los otros tiempos; uno que ya quedó escrito, y el otro que escribes con cada pequeña acción. Algo hermoso del futuro es que no hay nada más escrito que lo obvio. Lo demás es de tu autoría.

Recuerdos. Son la única manera de vivir para siempre, porque la inmortalidad se consigue en la Memoria; No en tú memoria, sino en la de los que te dan vida… y te la seguirán dando el día que te hayas marchado físicamente. Pero tu olor, tu risa, tu voz, tu expresión, tu recuerdo mantendrá encendido el fuego que te dio la vida al nacer.

Todos hemos nacido para cosas grandes, y vivir es una de ellas. Con sólo hacerlo encuentras una razón para vivir, así que no desesperes si parece que has elegido un túnel oscuro y sin salida. Los recuerdos son mágicos y te ayudan a cavar el otro lado de ese túnel. No hay límites para la imaginación, por tanto no hay límites para la vida.

Así que espero vivir en tu recuerdo, aún cuando ya esté viviendo en mi vida. Para que cuando ya no tenga lugar en esta tierra, encuentre hogar donde llegar en ti. Así prometo mantener este tesoro, mi tesoro, nuestro tesoro, nuestros recuerdos. Nuestras vidas.

­­* Por el momento no sé por qué te escribo (ni a quién). Pero gracias por mantenerme aquí, aunque sea principalmente en una espera. Espero que pronto nos volvamos a ver, como si nuestros recuerdos fuesen la carta de presentación.

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