No podré ir a dormir hasta que deje este asunto claro. Trataba de acostarme y descansar, pero no dejaba de pensar en lo que muchos han expresado acerca de lo que soy. La verdad, es que por ser homosexual, no soy poco o menos hombre que la gran mayoría.
Algunos me dicen que la Biblia no permite la homosexualidad. Hay muchas traducciones, así como interpretaciones (además de contextos históricos). La Biblia, inspirada por Dios, pero escrita, interpretada y traducida por seres humanos pecaminosos, que incluso hacen parecer a su autor original un dictador machista, habla principalmente de pecados que van contra la lealtad del ser. Extenso tema, pero que en resumidas palabras, podría sonar como “no seas quien no debes ser”. Si eres hombre y amas a una mujer, no la engañes, ni menos con un hombre al que no vas a amar, sino simplemente usarás para satisfacer tus deseos carnales. Pues informo que los homosexuales no podemos amar a una mujer así como los hombres normales aman a las suyas. Es una realidad, y conlleva genética, química, psicología, ética, sociología, etc, etc. Aquella Biblia habla también de no ser menos que hombre (sí, refiriéndose en general a la raza humana); Y no entiendo aún por qué la gente simplemente lo toma en relación a la homosexualidad. Si bien es cierto, hay sujetos que practican la homosexualidad como algo “extra”, con la finalidad de experimentar. A ellos pueden culparlos de lo que quieran, porque hacen lo que no deberían (supongo que mi punto se entiende). Pero otra cosa, distinta a practicar la homosexualidad, es ser homosexual. ¿Qué opción tienes más que practicarla? ¿Acaso no es lo tuyo?...
Y aquí es donde me da rabia, en serio. Sinónimo de homosexualidad, para esta distorsionada sociedad del sexo barato, es: “Hombres penetrándose el ano”. No puedo decirlo de otra forma, porque así es. ¿Dónde queda el amor? No lo consideran jamás. Soy homosexual, y sé, de corazón, que el amor también existe en este plano. Por lo menos en mi caso, como homosexual y no vanamente un practicante de medio tiempo, sé que lo que busco no es sexo. Me atraen más los hombres que las mujeres, por tanto con un hombre quiero pasar el resto de mi vida (espero pudiese hacerlo tranquilo), y no con 24 horas de sexo, sino con millones de minutos disfrutando todo lo que la vida pueda ofrecer. Si no lo quisiera de ese modo, no diría abiertamente y sin problema “quiero estar con este hombre por siempre”, caminando por las calles abrazados o tomados de la mano, compartiendo con amigos, comiendo juntos, jugando juntos, o haciendo cualquier cosa en pareja. Mejor me callaría y me encerraría en una habitación con cualquiera para satisfacer las ganas de sexo. Siento hablar de este modo, pero me dan rabia.
Por lo menos sé que Dios (aquel que ama incondicionalmente) sabe que soy bastante hombre para mis cosas. Los que me conocen de cerca podrían también decir lo mismo. Tengo mis cosas claras. Me disgusta demasiado mentir a las personas respecto a lo que soy, porque al final, si no te conocen realmente, no puedes confiar en nadie. A veces pienso en lo que me dice mi madre: “Está bien, eres homosexual, pero por favor, que tus hermanos ni tu papá (padrastro) sepan”. ¿Entonces en quién puedo confiar? Me quedan mis amigos, pero ¿Mi familia? Quisiera también ser parte de ella, tal como soy y sin máscaras. A veces me gusta soñar con esas especie de reuniones familiares, con los tíos, abuelos, primos, familia. Poder decirles “él es mi novio, estoy seguro de que les va a encantar”. Pero como son ignorantes de la “extraña enfermedad sin cura”, verán que es un hombre y se harán las peores ideas, incluyendo la disgustante mencionada con anterioridad y rabia.
No tengo problema en darme a entender con respecto a lo que soy. Lo tengo claro. De lo que no tengo certeza es cuán abiertas son las mentes de la gente que me rodea. Sinceramente, a veces he considerado que es más fácil intentar desaparecer de la miserable existencia, en lugar de continuar luchando por algo que parece que nunca voy a conseguir: Aquella aceptación. Pero entonces me enamoro, y siento algo de esperanza. Me hace llorar, y aunque las lágrimas caigan por mi cara, sé que soy mil veces más hombre que muchos otros millones de hombres que son atraídos por mujeres (algunos de ellos ni siquiera saben cómo amarlas) y no quieren llorar por mucho que deban. No tengo miedo de expresar lo que siento, pero sí de los que no saben entenderlo, y reaccionan con poca hombría: Violencia y/o Discriminación… Creo que la ignorancia es lo que en realidad te hace poco hombre. Deseo poder moverme con mi esposo, tranquilo y por cualquier lugar, sin que nadie desfigure su cara al ver cómo lo miro, beso, hablo o acaricio. Nadie desfigura su cara cuando un hombre (supuestamente muy hombre por eso) mira con deseo el busto de una niña desconocida, o el trasero, o las marcas que se le hacen en la entrepierna, o lo que sea que esté entre el cuello y las rodillas (sí, fuera del rango de apreciación de la ventana del alma de aquella mujer). ¿Qué diferencia hay entre ese señor pervertido y un homosexual como yo? Yo lo hago con amor y contemplando a la persona. Probablemente eso es lo que hace que las caras se desfiguren… sí, es raro.
¡Poco hombre, Maricón!… dímelo, pero no es lo que soy. El poco hombre es el que se cree “tan hombre, que tiene la idea de que puede aprovecharse de eso”. Como los que golpean a las mujeres, o las acosan (hay hasta quienes llegan a violarlas con la mirada); los que abusan de los niños, de cualquier modo; los que abusan de la autoridad, porque son más hombres con el poder (idiotas); los que generan odio, para demostrar su hombría mediante la violencia (¿eso sí es de hombres?), ya sea en peleas pequeñas o en guerras mundiales; los que dejan de amar a las personas, y se convierten en amantes del dinero; Los que discriminan y los ignorantes (eres hombre cuando conoces); Los que mienten y viven con miedo a vivir (vivir también incluye afrontar problemas)… En general, los que dejan de ser lo que deberían ser, y los que se apartan del amor.
Por eso, si quieres me llamas poco hombre cuando me veas de la mano con mi novio, me discriminas y tratas de humillarme, y hasta golpearme en el piso… Tengo miedo de eso, es obvio. Pero simplemente me dejarás claro que eres uno más de los poco hombres, que no saben respetar. Mi novio y yo no te hacemos daño, ni andamos por ahí tratando de convencer a gente para que se vuelva homosexual (así como son las cosas, ¿quién querría serlo?; homosexual naces), ni confundiendo a tus hijos que bien deberías educar (a algunos de ellos les abrimos paso), por tanto no entiendo el afán de hacer miserable nuestra relación. ¿Y sabes por qué, a pesar de haber sido golpeado por alguien “bien hombre”, seguiría siendo más hombre que tú? Porque aún respetaría tu ignorancia y mis acciones tendrían un por qué.
P.D.: No diré que te amaría aún, porque lo tomarías a mal.