Thursday, 27 May 2010

Odd

A veces, tengo ese sentimiento de estar vagando por una senda aparte. De ser tan diferente, que no tengo espacio en ese lugar donde todos están. Y a veces quisiera no estar allí, porque no me gusta cómo se ve desde aquí (Sí, en mi blog puedo sonar todo lo mean que quiera y no importa, porque no es aquel Fernando el que escribe). No puedo negar que el sentimiento de soledad me deprime, pero es a este lugar al que pertenezco. Y es que ¿Acaso tiene lugar en aquel mundo un hombre que desea amar con tal intensidad, que... que se exprese a su gusto?, ¿Acaso tiene lugar en aquel mundo un hombre que quiere hablar con libertad para decir todo lo que piensa, sin ser catalogado de raro?, ¿Acaso tiene lugar en aquel mundo un hombre que acepta la verdad desde todos sus ángulos? ¿Acaso tiene lugar en aquel mundo un hombre que tiene gustos diferentes y que no van con lo establecido? ¿Acaso tiene lugar en aquel mundo un hombre que quisiera expresarse de cualquier manera, sin encerrarse ni ser definido por otros? ¿Acaso tiene lugar en aquel mundo un hombre diferente? No, no tiene lugar, porque ellos no buscan el cambio, sino adaptarse a él de una vez por todas. No tiene lugar porque es raro. No tiene lugar porque es algo que no entienden, y no tienen la voluntad de tener tiempo para entender. No tiene lugar porque no parece de ellos. No tiene lugar porque su lugar es el otro y puede perfectamente permanecer allá. A veces le digo a aquel Fernando que me ayude a hacer un espacio para aquel hombre en ese lugar; si aquel hombre llega a ese mundo, es porque debería conseguir un rinconcito entre ellos, para que conozcan a aquel hombre raro.

Ha vuelto...

Alguna vez quise enterrar esa personalidad bajo toneladas de una nueva visión de la vida. Quise pretender que ya no estaba, pero una vez que aquel sello se impregnó en mí, fue como recibir un tótem que me acompañaría de por vida. Y es de hecho mi firma la que marca aquella parte de mi. Wolf-XS. Siempre me he sentido como un lobo. Cuando piensas en uno, se te viene a la cabeza la idea de un animal de comportamiento extraño; piensas en aquella imagen de una animal salvaje, frío, feroz, pero en realidad no ves que tan solo sigue sus instintos, y si se siente agredido o amenazado, responde. No puedo decir que yo sea un ser que parece salvaje, frío y feroz, pero sí puedo decir que la gente tiende a crear esa imagen errónea de mi realidad, y que sin duda, sigo con mucha confianza mis instintos, porque he desarrollado mi conexión con ellos, como un lobo lo hace para vivir.
Y he aquí en lo que más similitud tenemos con este animal... Ambos necesitamos a nuestra manada. Sin aquel grupo cercano, no sería capaz de sobrevivir. Dependo completamente de la compañía de otros para actuar; necesito de su ayuda, y si me piden la mía, sin dudar la entregaré... Porque (si no lo han notado) siempre estoy ahí, aunque sea en presencia, pero marcando el hecho de que estoy. Confío en ellos como un lobo lo hace en los suyos, y espero siempre que ellos también.

Tuesday, 25 May 2010

Religion

En realidad lo que viene a continuación es un arranque de corriente de la conciencia... Sé que para algunos podría leerse como algo "feo", pero simplemente llegó a mi cabeza, y me obligó a escribirlo.

A veces me cansan las religiones. Sí, aquellas divisiones de Dios a las que llamamos religiones. Aquellos grupos que nos separan y limitan. Me duele un poco escribirlo, pero pasa por mi cabeza. Y es que realmente creo que las religiones nos distancian, sobre todo de lo que es en parte la escencia de Dios. La verdad. Y la verdad es que para encontrar a Dios no debemos limitar nuestra comprensión. Y siento que lo que han hecho las religiones, es limitarnos a creer en un determinado tipo de ser supremo, lejano y con aceptabilidad selectiva de seguidores (y más aún de los que se salvarán). No creo que Dios esté allá arriba, en un paraíso observando cada una de nuestras acciones para juzgarnos. Creo que está aquí, en nosotros, en todo, en la conciencia colectiva, para guiarnos a crear ese paraíso, aquí. Siento que las religiones nos han alejado de eso. Buscar un hogar en un lugar donde pocos pueden estar? Creo que la idea es buscar transformar este lugar. El paso por la tierra no es para conseguir un lugar en el cielo, sino para construír poco a poco aquel mundo ideal. Crear para algo que jamás conoceremos? Creo que con cada vuelta que nos damos por aquí, conocemos más esto, y aportamos otro granito. Seguir una religión me hizo tratar de buscar mi propia salvación y alejarme del mundo... Pero es el mundo al lugar que he llegado y el escenario de mi propósito. Es el mundo el lugar que necesita ser llenado de la divina escencia de un Dios... Aquella destrucción que se menciona sólo tendría lugar si todos nos despreocupamos de nuestro propio jardín porque el que viene en un futuro, en otro lugar, es mucho más hermoso. Seguir una religión, me hizo también adecuarme a aquel estilo que esta exige. Y descubrí que por esa razón muchas personas se alejan de la prescencia de Dios... porque se les hace ver que simplemente este no los acepta como son, sino hasta que ellos lo acepten y sean como él los quiere. Llevar el camino diferente porque se vé más atractivo si se presenta desde el otro lado, mientras eres llevado por ahí. Tenemos libre albedrío, pero es acompañado de aquella capacidad intuitiva de sentir qué es lo correcto. Y cuando vemos que lo correcto pertenece a un mundo que no nos aceptará, a veces la mejor opción es ir por aquel que parece el mundo que te queda.
Lo que agradezco a las religiones es el hecho de presentarnos la divinidad, el enseñarnos a amar. Hasta ese punto me encanta llegar. Pero no me agrada esa limitación a un ser que por naturaleza es ilimitado (ser humano). No me gusta tampoco esa imagen de un mundo deteriorado del que hay que alejarse en lugar de reparar. Si no lo vemos como remediable, entonces no podremos remediar nuestro paraíso. Porque este ya fue entregado... sólo falta descubrir que está bajo nuestros pies. Y mucho menos me gusta esa idea de amar a Dios, pero limitar al amor. Dios actúa con naturalidad en nosotros, pero no permitimos que se manifieste. Estamos hechos a imágen y semejanza de Dios, no es Dios el que debe estar limitado y hecho a imágen y semejanza de los hombres. Y mucho más me duele que la religión me haya enseñado a creer que lo que me ofrecía era lo único que estaba bien; ciegamente. El ser humano no está hecho con racionalidad para encerrarse en ideas, sino para explorar y evolucionar... Para explotar sus propiedades divinas... Para demostrar que es parte de Dios.

Wednesday, 19 May 2010

Vegetariano


Al parecer, ultimamente hay una "leve" tendencia de las personas a preguntarme por mi vegetarianismo. Las preguntas son muchas, así que lo trataré de explicar de un modo general, que trate de abarcar todo tipo de respuestas.

Todo se remonta a un poco más de dos años en el pasado, a un día de año nuevo, en donde, celebrando el año nuevo con algunos desconocidos familares, en un área de campo, donde la carne es un "necesario" para las celebraciones, me encontré con un pequeño cordero. Decidí tomarle algunas fotografías, y acercarme para examinarlo, curiosear, y tratar de entretenerme con él.
Algunas horas más tarde, cuando era la hora de preparar todo para celebrar el día de año nuevo (ya era primero de enero), noté que de la nada, el cordero con el que había estado antes, estaba amarrado ahí, entre una masa de gente con cuchillos, y recipientes. No les tomó muchos minutos enterrar un cuchillo en la garganta del animal, y oírlo gritar mientras algunos decían "creo que me taparé los oídos, porque me da pena, y no lo encontraré tan rico cuando me lo coma". Me shockeó. Oían a un animal gritar, y entre sus risas y caras de "estar disfrutando el espectáculo", no les molestaba en casi nada arrebatar la vida a un animal que nada les había hecho, y en ningún momento les pidió que le dieran muerte. Y más aún, los que sentían pena por él tapaban sus oídos para comerlo de todos modos. Más aún me shockeó el ver que ingerían su sangre, y esperaban ansiosos que esta cayera en los recipientes para consumirla.

Quizás fue algo así como que se estableció una conexión entre la energía de ese cordero y la mía. Los gritos de un animal sufriendo son perfectamente comparables con los de una vida humana. Era una vida siendo arrebatada... había visto tantas veces el espectáculo, y esta vez me golpeó. Pienso que si un animal es capaz de gritar y sentir dolor, expresarlo, y nosotros somos capaces de notar que aquello sucede, y sentir que algo nos toca, no es nuestro propósito como seres superiores y racionales el acabar con una vida de esa manera, sin una necesidad.

Jamás volví a comer carne. De un segundo a otro era un vegetariano.
Y ahora, con el paso del tiempo, me he convencido de que el ser humano no está hecho para matar y comer el cadáver de un animal, aunque sí es capaz de olvidar que su superioridad racional no le entrega el derecho a matar otro aparentemente inferior sin respetar la escencia que fluye por ese cuerpo, la cual está hecha de lo mismo que está hecha la nuestra.
Y ¿Por qué no como carne? Porque me produce asco, porque es parte de una violación al derecho de la vida, porque es involución, porque no la necesito y me siento mucho mejor sin ella.
Pero ¿Qué hay del ciclo sin fin? ¿Qué hay de que el más fuerte se come al más débil?... Humanos, dejen de hacer sus estúpidas generalizaciones para tratar de entender la vida! VE Y MATA A UN ANIMAL ENTERRANDO TUS UÑAS EN ÉL, MORDIENDO SU PIEL PARA DESANGRARLO Y DESGARRARLO. COMELO ENTONCES Y PREGÚNTATE ¿ESTOY HECHO PARA ESTO? Si respondes que sí, y no sentiste compasión por aquella criatura, entonces eres libre de comer carne y renunciar a ser humano para regresar a la bestia y vivir matando para ser feliz, porque la evolución requiere respetar la vida con la que convivimos.

Wednesday, 5 May 2010

05 - 05 - 10

Si me pides una sonrisa
no te la negaré
De hecho te la daré sin que la pidas
para eso estoy.
Pero no olvides lo humano que soy
necesito tiempo
necesito confiar
necesito hablar
necesito ser entendido
necesito un amigo
aquí
conmigo

Tuesday, 4 May 2010

Deja tu Legado y se Feliz

Durante mi última batalla con la muerte, recordé un pequeño ensayo que escribí para una tarea escolar. La victoria se presentó ante mis ojos, y una nueva idea se vino a mi cabeza. Si bien es cierto, no he finalizado mis dos libros aún, pero creo que algo que me ayudará a continuar con ellos, es trabajar en un tercero; una espada para vencer a ese enemigo que me mantiene estancado, y de paso, dejar algún legado seguro. La creación y finalización de este libro requiere un enorme sacrificio, pero estoy seguro de que valdrá la pena. Todo gran sacrificio tiene su valor. Estoy seguro de que mi amigo vivirá feliz, aunque sea tan solo una memoria. ¿De qué estoy hablando? Podrá ser entendido en algún tiempo más, cuando la tarea esté terminada. Por ahora sólo quiero revivir este pequeño ensayo al que debo una victoria y un libro, y en base al cual la espada será forjada.

“Escribe un libro, ten un hijo y planta un árbol” Desde que lo oí, no he podido dejar de pensar en el significado de esas tres acciones que supuestamente nos entregarán la felicidad. En un principio, no le tomé importancia, porque parece algo absurdo el hecho de que con estas tres acciones se puede alcanzar el fin máximo del ser humano. Pero al comprender años después la verdad que se interna en este sencillo mensaje, todo me pareció sensato. Alguna vez te has preguntado qué sucede si no puedes realizar alguna de estas acciones. Hay muchos que han pensado que jamás serán felices porque no pueden escribir un libro, o porque no se interesan en tener hijos o plantar. ¿Acaso la felicidad es solo para unos pocos? Creo que no. Si piensas en el por qué de estas tres acciones, puedes notar que no son cosas que durarán un día. Son posesiones que tendrás por el resto de tu vida y más.
Uno de los propósitos centrales en la vida de un humano es encontrar la felicidad. Los caminos hacia esta son tantos como personas existen sobre el mundo, o quizás aún tan infinitos como nuestra existencia. No existe la certeza de que un camino elegido nos llevará con facilidad al anhelado fin, pero podemos confiar en que si sabemos caminar por este, llegaremos. Algunos han llegado a creer que la felicidad se puede encontrar en la inmortalidad. Y es cierto. “Si somos inmortales, podemos vivir con la tranquilidad de permanecer siempre en el recuerdo”, es la frase que se me viene a la cabeza al pensar en inmortalidad. La muerte no solo tiene un ámbito físico. Si somos olvidados, morimos. Por eso el mensaje en las tres acciones de la felicidad es “Dejar tu Legado”; dejar una parte de ti en el mundo. Aporta tu bit de información y contribuye a ese gran proyecto del que eres parte. Deja tu legado y sé feliz.
A veces puedes decir: “Yo no soy un escritor”. A veces puedes pensar que no tienes lo necesario para escribir un libro. Yo pregunto: ¿Qué es lo necesario para escribir un libro?... No necesitas nada. Yo tengo nada, y soy capaz de escribir uno. Sólo necesitas una vida. Un libro no se escribe necesariamente, o solamente con papel y tinta. Un libro hecho de la vida se escribe con acciones; buenas o malas, pero con acciones y hechos. La Vida es un gran libro que cada milésima de segundo adquiere un “texto”. Si quieres que ese texto sea comprensible para otros (no tiene sentido escribir algo que nadie entenderá), escríbelo en páginas que ellos puedan leer; Si usas un lenguaje claro y sencillo, es mejor.
Resumiendo hasta aquí: Haz tu vida (escribe tu vida). Que cada acción que en ella escribas te conduzca a la felicidad; Pues ese es, en parte, el sentido de la existencia: Disfrutar la felicidad, y quizás ser feliz tan sólo buscándola; Ser feliz escribiendo este libro; Aprender de lo que en él encontramos y…
¿Pero qué sucede si por una u otra razón no puedes tener hijos? Hay quienes se preguntan eso. Yo no; Pues sé que todos pueden tener uno… ¿Cómo?
Un hijo no es necesariamente un primogénito. Un hijo no debe necesariamente llevar tu sangre… ¿O acaso un hijo adoptado no es un hijo? Aquel especial ser es a quien brindas protección, enseñanzas, y tu amor; Es aquella persona que te quiere y necesita en su vida. Es aquella persona para quien eres “Papá” o “Mamá”; Quien siente por ti ese cariño único e incomparable. Prolonga tu vida en él, dejándole tu amor y enseñanzas; Prolonga tu vida dejando tu imagen en alguien que te necesita, y gracias a ti es grande. Prolonga tu vida y sé inmortal. Vive en la memoria de alguien más y sé feliz.
¿Y Qué hay del árbol? Es árbol, si bien es cierto, es aquello que crece siendo regado por ti; Lo que plantaste con tu mano, y ahora ves ser más grande con cada día que pasa. Planta y cuando crezca, cuídalo y simplemente disfruta de verlo crecer más. Siéntete orgulloso de tu árbol. Sé feliz al saber que gracias a ti es eso, porque todo partió de ti. Si ves este árbol como una familia, entonces haz que ese árbol fructifique con tu felicidad. Si ese árbol es una obra de arte, una obra social, o cualquier cosa que llegues a crear, riégalo, dale ese toque especial para que permanezca junto con tu presencia en el mundo. Ese árbol puede ser lo que tú quieras, pero sigue siempre las reglas: Plántalo, entrégale la existencia; Cuídalo al crecer, mantén su existencia; Riégalo, dale ese toque especial y único, tu sello; y lo más importante para alcanzar tu felicidad: Disfruta de él porque es tuyo, y no hay otro igual… Deja tu legado y sé inmortal. Deja tu sello en la memoria del mundo y sé feliz.
¿Y qué hay de aquellos que lo han hecho todo, pero no son felices? ¿Por qué te sientes feliz cuando tienes la victoria, o cuando logras algo que consideras importante, por lo que has trabajado mucho? Es porque son cosas que tu mente sabe que al obtenerlas, te darán felicidad. Pero, esa es una felicidad que dura muy poco. Ahora la pregunta es: “¿Si logro realizar las tres acciones obtendré felicidad por un momento también?”. He aquí el verdadero secreto de la felicidad y estas tres acciones.
Plantar un árbol, tener un hijo, y escribir un libro, son acciones que producen algo que podrás disfrutar siempre mientras vivas. Son tu legado, y lo que quedará de ti. El secreto de la felicidad no está en estas cosas, sino en lo que disfrutarás de ellas por el resto de tu estadía. “Si sabes cómo disfrutar los pequeños momentos, disfrutarás tratando de realizar estas acciones y serás muy feliz al haberlas realizado”.

Holosexualidad

Ya el hecho de haber despertado a las 3 de la madrugada, luego de haber tenido una serie de particulares sueños, y sentirme impulsado a pensar en esto, me motivó a definitivamente escribir acerca de. Y la verdad, es que llevo algunos días con este concepto en la cabeza, debido a un inquietante cuestionamiento que me he hecho a mi mismo.
Quiero comenzar definiendo dos conceptos que he unido, y lo haré por separado, ya que no he encontrado referencias, más que la lógica que ha tenido dentro de mi cabeza, y una mención que encontré en un foro de la web, luego de buscar información existente de otros autores. Así que por lo visto, es un concepto nuevo, o quizás muy poco conocido. Lo primero es “Holos”, que sencillamente es un prefijo para definir un todo. Ahora, el concepto importante de esto, es el de “Sexualidad”, el cual corresponde al conjunto de características emocionales relacionadas al sexo. Lo que nos queda al unir esto, es un concepto, “Holosexualidad”.
Últimamente, mucho me he cuestionado acerca de mi orientación sexual, luego de notar que he sentido atracción por hombres. Entonces pensé en la homosexualidad, pero noté que mi atracción también iba hacia las mujeres. Bisexualidad fue lo que entonces dije, pero tampoco me dejó satisfecho. Durante uno de los episodios de reflexión personal, el término “holos” resonó en mi cabeza. ¿Qué tal si hay un tipo de sexualidad completa? Nuestro fin es procrear, pero también lo es amar… Más bien diría que nuestro fin es en realidad amar, y es por eso que procreamos y creamos relaciones. Amamos a nuestra pareja, amamos a nuestros amigos, amamos a nuestra familia, amamos a nuestros vínculos cercanos. Y uno de los problemas que tenemos como sociedad humana, es nuestra tendencia a establecer y marcar afirmaciones y generalizaciones. Pues, de hecho, una de ellas, y muy cierta es que somos seres evolutivos. Cambiamos, avanzamos, mejoramos, y por lo tanto también lo hacen nuestras leyes sociales y tendencias para adecuarse a lo que nos convertimos como especie.
La homosexualidad es algo que ya es parte de nuestra sexualidad humana. Existe y es un hecho que debemos aceptar y no condenar. Así como nuestra sexualidad evoluciona, también deben hacerlo nuestras ideas prejuiciosas, y visiones sociales que se atascan en el tiempo. ¿Y por qué hablo de la homosexualidad como parte de la evolución? Porque en este momento (enfatizo; los humanos tienden a establecer y fijar afirmaciones y generalizaciones), creo que la “holosexualidad” es un fin evolutivo. Vivir la sexualidad con libertad; con esa libertad que caracteriza a nuestra especie. Sin la preocupación de amar a quien se estableció que debemos hacerlo por tener un determinado sexo. Nuestro fin es amar, y no podemos ser condenados por algo que nos es propio.
¿Y qué hay de la procreación? Amar a alguien del mismo sexo no es algo para lo que estemos anatómicamente diseñados con fines reproductivos. Pero ya es nuestro, y es hacia lo que vamos. Encontramos solución a todo a medida que avanzamos en el camino, y hemos llegado a la adopción, y técnicas de fecundación avanzadas, lo que nos demuestra que somos capaces de continuar. La evolución es un camino que se explora y no está rígidamente trazado. La evolución se determina a medida que avanzamos en ella, y es parte de ella el lidiar con los obstáculos que se interponen para seguir hacia el fin..
Personalmente, me considero un holosexual. Capaz de decidir por mi mismo en cuanto a mi sexualidad. Sin encadenarme a patrones extremistas de que hombres sólo aman a mujeres y viceversa. Si fuese así, no tendríamos amistades de ambos sexos, porque la amistad verdadera es amor tan puro como el de una pareja. De hecho, un par de amigos es una pareja. De hecho la amistad es parte de nuestra sexualidad. De hecho, la amistad es el inicio de una relación de pareja.

un pequeño regalo y adelanto....

Salió de casa, y las hojas caían. El aire se teñía de un verdoso marrón, y las pequeñas húmedas manchas flotaban frente a la cara de Elliot. El olor del viento era agradable; aroma de húmeda vegetación, y la sensación de ser acariciado por las brisa era como nadar en un suave mar de aire, o suaves manos que ayudaban a iniciar un buen día. Elliot caminó por la calle vacía, respirando profundamente mientras colocaba los audífonos en sus oídos para escuchar algunos acordes de piano y suaves voces que sólo recorrían la escala musical con vocales; sin componer una letra; sin limitar a la imaginación a ver tan solo la historia obvia, sino a compartir el mundo real en una agradable caminata, observando el entorno, y meditando en cualquier asunto. Elliot iba sin destino. Era uno de esos paseos que nos hacen olvidar y crear; que nos hacen ver el mundo con distintos ojos, a pesar de que miles de veces hayamos pasado por el mismo recorrido. Era uno de esos paseos en los que notas nuevos detalles, e imaginas con tu entorno. Uno de esos paseos en que tu propia historia transcurre frente a tus ojos, y sientes todo tipo de emociones. Cuando no llevas destino, las posibilidades son infinitas. Es por eso que nacemos sin destino fijo. Es por eso que nos es permitido caminar con libertad por la vida. Es por eso que la vida tiene tantos sentidos, y todo ellos son personales. Es por eso que somos capaces de todo. La vida, así como esas caminatas no tiene sentido; Somos nosotros mismos quienes a mitad de camino entregan un rumbo, y somos libres de cambiarlo cuando queramos, a pesar de que aquellos edificios no nos permitan doblar hacia donde queremos.
Elliot continuó su desconocido rumbo con las voces en su cabeza. El cielo era blanco con grisáceas pinceladas. El frío era aquel que impulsa a abrazar, y el ruido de la ciudad era casi imperceptible entre la música. Mientras imaginaba que las calles eran verdes y era posible correr sin preocupación por ser atropellado, una gota cayó en su nariz. Levantó su mirada al cielo, y vio pequeños destellos que se acercaban a la tierra. Era lluvia; gruesa lluvia que resplandecía con la poca luz que entregaba el día. Cerró su boca, y dejó sus ojos entreabiertos y su cabeza en la misma posición para sentir los pequeños golpeteos de agua en la cara. Eran frías gotas, pero la sensación de dejarlas caer y reventar era un placer. Sentir la lluvia en la cara es una de las pocas cosas que se pueden disfrutar a menudo. La mayoría cree que la lluvia es molesta, pero si te detienes un instante y levantas la cabeza, cierras la boca, y dejas tus ojos entreabiertos, verás que se disfruta mucho.
El día transcurría, y el trayecto de Elliot, sin final, continuaba también. Sólo caminaba, y aún así jugó mil veces consigo mismo. Su mente estaba tan distraída, que en ningún momento notó su cansancio. La música había acabado, pero aún la oía en su cabeza; y aún le hipnotizaba como desde el principio. Aún imaginaba, aún se movía, aún no fijaba un rumbo, aún no sabía en donde estaba, aún no le importaba. Las hojas seguían cayendo, y la lluvia había cesado. Elliot continuaba. Sabía que algo debía encontrar, pero no sabía qué. Sólo sabía que continuaría hasta que sus instintos le dijeran. Como la vida; como era su caminata ese día.
Finalmente, sus pies le llevaron a una colina. El sol se ocultaba, y la perspectiva del mar enrojecido era hermosa. De pronto se sintió cansado, pero bien. Se sentía completo por ese día. Tan solo deseaba dormir sobre cómoda y seca hierba, bajo el enredado follaje de los árboles del lugar. No sabía cuan lejos estaba de casa; y no le importaba. No sabía cuan cansado estaba, pues su mente viajaba aún perdiéndose en el rojizo horizonte.
La vida está llena de placeres. La vida es un parque de juegos, para disfrutar y maravillarse con lo que descubrimos y encontramos. Es por eso que el mundo es tan diverso; para entregarnos infinitas posibilidades. Y cada humano tiene derecho a conocer el mundo en el que vive, así como cada niño tiene derecho a jugar. “A veces pienso que quizás ese es uno de los propósitos de la vida. Dar una probadita al paraíso que se nos ha prometido”. Pensaba él a menudo.
El cielo, rojo, intensificó su color. Elliot intensificó su sonrisa, y proyectó su mente aún más allá. Aquel resplandor en el cielo, para él, no era una advertencia, sino un cálido y suave sentimiento personal que se visualizaba frente a sus ojos. Él no tenía ni la más mínima idea del mensaje que asustaba a todos. No sabía que ese rojo ardor en el cielo era el intento de un hombre, de acabar con la vida.