Durante mi última batalla con la muerte, recordé un pequeño ensayo que escribí para una tarea escolar. La victoria se presentó ante mis ojos, y una nueva idea se vino a mi cabeza. Si bien es cierto, no he finalizado mis dos libros aún, pero creo que algo que me ayudará a continuar con ellos, es trabajar en un tercero; una espada para vencer a ese enemigo que me mantiene estancado, y de paso, dejar algún legado seguro. La creación y finalización de este libro requiere un enorme sacrificio, pero estoy seguro de que valdrá la pena. Todo gran sacrificio tiene su valor. Estoy seguro de que mi amigo vivirá feliz, aunque sea tan solo una memoria. ¿De qué estoy hablando? Podrá ser entendido en algún tiempo más, cuando la tarea esté terminada. Por ahora sólo quiero revivir este pequeño ensayo al que debo una victoria y un libro, y en base al cual la espada será forjada.
“Escribe un libro, ten un hijo y planta un árbol” Desde que lo oí, no he podido dejar de pensar en el significado de esas tres acciones que supuestamente nos entregarán la felicidad. En un principio, no le tomé importancia, porque parece algo absurdo el hecho de que con estas tres acciones se puede alcanzar el fin máximo del ser humano. Pero al comprender años después la verdad que se interna en este sencillo mensaje, todo me pareció sensato. Alguna vez te has preguntado qué sucede si no puedes realizar alguna de estas acciones. Hay muchos que han pensado que jamás serán felices porque no pueden escribir un libro, o porque no se interesan en tener hijos o plantar. ¿Acaso la felicidad es solo para unos pocos? Creo que no. Si piensas en el por qué de estas tres acciones, puedes notar que no son cosas que durarán un día. Son posesiones que tendrás por el resto de tu vida y más.
Uno de los propósitos centrales en la vida de un humano es encontrar la felicidad. Los caminos hacia esta son tantos como personas existen sobre el mundo, o quizás aún tan infinitos como nuestra existencia. No existe la certeza de que un camino elegido nos llevará con facilidad al anhelado fin, pero podemos confiar en que si sabemos caminar por este, llegaremos. Algunos han llegado a creer que la felicidad se puede encontrar en la inmortalidad. Y es cierto. “Si somos inmortales, podemos vivir con la tranquilidad de permanecer siempre en el recuerdo”, es la frase que se me viene a la cabeza al pensar en inmortalidad. La muerte no solo tiene un ámbito físico. Si somos olvidados, morimos. Por eso el mensaje en las tres acciones de la felicidad es “Dejar tu Legado”; dejar una parte de ti en el mundo. Aporta tu bit de información y contribuye a ese gran proyecto del que eres parte. Deja tu legado y sé feliz.
A veces puedes decir: “Yo no soy un escritor”. A veces puedes pensar que no tienes lo necesario para escribir un libro. Yo pregunto: ¿Qué es lo necesario para escribir un libro?... No necesitas nada. Yo tengo nada, y soy capaz de escribir uno. Sólo necesitas una vida. Un libro no se escribe necesariamente, o solamente con papel y tinta. Un libro hecho de la vida se escribe con acciones; buenas o malas, pero con acciones y hechos. La Vida es un gran libro que cada milésima de segundo adquiere un “texto”. Si quieres que ese texto sea comprensible para otros (no tiene sentido escribir algo que nadie entenderá), escríbelo en páginas que ellos puedan leer; Si usas un lenguaje claro y sencillo, es mejor.
Resumiendo hasta aquí: Haz tu vida (escribe tu vida). Que cada acción que en ella escribas te conduzca a la felicidad; Pues ese es, en parte, el sentido de la existencia: Disfrutar la felicidad, y quizás ser feliz tan sólo buscándola; Ser feliz escribiendo este libro; Aprender de lo que en él encontramos y…
¿Pero qué sucede si por una u otra razón no puedes tener hijos? Hay quienes se preguntan eso. Yo no; Pues sé que todos pueden tener uno… ¿Cómo?
Un hijo no es necesariamente un primogénito. Un hijo no debe necesariamente llevar tu sangre… ¿O acaso un hijo adoptado no es un hijo? Aquel especial ser es a quien brindas protección, enseñanzas, y tu amor; Es aquella persona que te quiere y necesita en su vida. Es aquella persona para quien eres “Papá” o “Mamá”; Quien siente por ti ese cariño único e incomparable. Prolonga tu vida en él, dejándole tu amor y enseñanzas; Prolonga tu vida dejando tu imagen en alguien que te necesita, y gracias a ti es grande. Prolonga tu vida y sé inmortal. Vive en la memoria de alguien más y sé feliz.
¿Y Qué hay del árbol? Es árbol, si bien es cierto, es aquello que crece siendo regado por ti; Lo que plantaste con tu mano, y ahora ves ser más grande con cada día que pasa. Planta y cuando crezca, cuídalo y simplemente disfruta de verlo crecer más. Siéntete orgulloso de tu árbol. Sé feliz al saber que gracias a ti es eso, porque todo partió de ti. Si ves este árbol como una familia, entonces haz que ese árbol fructifique con tu felicidad. Si ese árbol es una obra de arte, una obra social, o cualquier cosa que llegues a crear, riégalo, dale ese toque especial para que permanezca junto con tu presencia en el mundo. Ese árbol puede ser lo que tú quieras, pero sigue siempre las reglas: Plántalo, entrégale la existencia; Cuídalo al crecer, mantén su existencia; Riégalo, dale ese toque especial y único, tu sello; y lo más importante para alcanzar tu felicidad: Disfruta de él porque es tuyo, y no hay otro igual… Deja tu legado y sé inmortal. Deja tu sello en la memoria del mundo y sé feliz.
¿Y qué hay de aquellos que lo han hecho todo, pero no son felices? ¿Por qué te sientes feliz cuando tienes la victoria, o cuando logras algo que consideras importante, por lo que has trabajado mucho? Es porque son cosas que tu mente sabe que al obtenerlas, te darán felicidad. Pero, esa es una felicidad que dura muy poco. Ahora la pregunta es: “¿Si logro realizar las tres acciones obtendré felicidad por un momento también?”. He aquí el verdadero secreto de la felicidad y estas tres acciones.
Plantar un árbol, tener un hijo, y escribir un libro, son acciones que producen algo que podrás disfrutar siempre mientras vivas. Son tu legado, y lo que quedará de ti. El secreto de la felicidad no está en estas cosas, sino en lo que disfrutarás de ellas por el resto de tu estadía. “Si sabes cómo disfrutar los pequeños momentos, disfrutarás tratando de realizar estas acciones y serás muy feliz al haberlas realizado”.
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